Gran golpe contra la meta
Fuerzas de seguridad mexicanas decomisaron tonelada y media de meta en dos instalaciones clandestinas. Los efectivos ejecutaron la incursión en la zona serrana de Durango. El operativo representó una afectación de quinientos cuarenta y ocho millones de pesos. Tropas de la Marina, agentes de seguridad y fiscales federales trabajaron juntos. Los oficiales localizaron los predios cerca del poblado El Destierro. Dicho punto pertenece al municipio de Topia. Este territorio forma parte del conocido Triángulo Dorado. Los grupos criminales aprovechan la difícil orografía para ocultar su producción ilícita.
Aseguramiento en la primera instalación
En el primer punto los uniformados encontraron tres mil litros de droga líquida. Además confiscaron doce mil litros de ácido clorhídrico para la elaboración. También aseguraron dos mil quinientos litros de ácido sulfúrico. El inventario incluyó mil cien kilogramos de cianuro. Los agentes hallaron mil kilogramos de sosa cáustica. Los elementos de seguridad retiraron nueve reactores y diversos destiladores industriales. Con estas acciones neutralizaron un centro clave de manufactura química.
Hallazgos en el segundo predio
En el segundo inmueble los elementos incautaron una tonelada de narcótico terminado. Asimismo detectaron quinientos kilogramos de producto en pasta. Los oficiales contabilizaron miles de litros de acetona y tolueno. Los efectivos aseguraron cargamentos de aluminio y ácido tartárico. El personal especializado destruyó todos los precursores en el sitio. Los agentes inhabilitaron reactores y contenedores para evitar su reutilización. De esta forma frenaron el procesamiento masivo de drogas sintéticas.
Contexto de seguridad y presiones bilaterales
Las autoridades desplegaron este operativo en medio de exigencias bilaterales directas. Washington presiona para frenar la entrada de narcóticos a su frontera. Por su parte México exige detener el contrabando de armas estadounidenses. Históricamente los carteles operan en los límites de Durango, Sinaloa y Chihuahua. El gobierno mexicano mantiene acciones coordinadas para evitar la distribución callejera. Así las corporaciones federales protegen a las familias mexicanas. La destrucción de ambos recintos debilita profundamente la logística del narcotráfico regional.
