Alarma en CDMX por hurto de autopartes
El delito relacionado con las autopartes crece sin freno en la capital del país. La Ciudad de México enfrenta una ola delictiva que afecta el patrimonio de miles de propietarios. Reportes recientes señalan un aumento considerable en la sustracción de componentes vehiculares. Las autoridades identificaron cuatro demarcaciones específicas como los nuevos focos rojos de esta actividad ilícita. Los grupos criminales operan con total impunidad en estas zonas residenciales y comerciales.
Zonas de mayor riesgo operativo
Datos de seguridad apuntan a territorios específicos con alta incidencia delictiva. El hampa concentra sus operaciones principalmente en las alcaldías Benito Juárez y Coyoacán. También destacan Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero entre las áreas más afectadas por este flagelo. Los delincuentes aprovechan la falta de vigilancia efectiva en calles poco transitadas. Seleccionan vehículos estacionados en la vía pública para cometer sus atracos. Esta concentración territorial preocupa a los vecinos de dichas colonias.
Modus operandi de las bandas
Las organizaciones delictivas actúan con una rapidez sorprendente durante la noche y madrugada. Sujetos especializados desmantelan espejos, faros, calaveras y llantas en cuestión de segundos. Los ladrones utilizan herramientas precisas para evitar activar las alarmas de los automóviles. Posteriormente trasladan la mercancía robada a puntos de venta ilegales bien establecidos. Esta cadena de ilegalidad alimenta la demanda constante de refacciones baratas en el mercado negro.
El mercado negro se abastece
El robo alimenta directamente a los tianguis y locales de dudosa procedencia. Las piezas sustraídas terminan en zonas conocidas por la venta de refacciones usadas. Los consumidores acuden a estos sitios buscando precios bajos sin cuestionar el origen. Esto genera un círculo vicioso que incentiva el robo continuo en las calles. La autoridad no logra frenar la distribución de estos artículos robados. El negocio ilícito resulta sumamente lucrativo para las redes criminales involucradas.
Un problema que parece imparable
La ciudadanía percibe una falta de acción contundente por parte del gobierno. Las cifras oficiales confirman la tendencia al alza de este delito patrimonial. Muchos afectados deciden no denunciar por la burocracia del sistema legal. Esto provoca una cifra negra que oculta la verdadera magnitud del problema. Se requiere una estrategia integral para desarticular a estas bandas organizadas. Mientras tanto, los capitalinos buscan formas de blindar sus vehículos ante la amenaza.