Fiscalía confirma el rescate de Nicole Pardo
La Fiscalía General del Estado de Sinaloa reportó este sábado la aparición con vida de Nicole Pardo Molina. La famosa influencer de 20 años había perdido contacto con su familia desde el pasado 20 de enero. Un comando armado la interceptó mientras circulaba en su Tesla Cybertruck por el desarrollo urbano Isla Musalá en Culiacán. Las autoridades activaron inmediatamente el Protocolo Alba para coordinar su búsqueda con fuerzas federales y estatales. Su localización pone fin a días de angustia, aunque la investigación sobre los responsables continúa activa.
Evidencias del secuestro en video
El secuestro quedó registrado gracias a las cámaras de alta tecnología instaladas en el vehículo de la víctima. Los videos muestran cómo sujetos armados bloquearon su paso y la obligaron a subir a un auto blanco. Estas imágenes circularon masivamente en internet, generando presión social para agilizar las pesquisas oficiales. El gobernador Rubén Rocha Moya declaró que el estado utilizó todos los recursos disponibles para rastrear su paradero. La violencia contra mujeres en la entidad mantiene en alerta máxima a la población civil.
Controversia por mensajes forzados
La situación se tornó crítica cuando apareció un video donde la joven emitía declaraciones comprometedoras contra su voluntad. En la grabación, ella afirmaba colaborar con la facción de La Mayiza y entregar sobornos a agentes policiales locales. Expertos en seguridad indican que los delincuentes usan estas tácticas para desprestigiar a rivales y sembrar terror mediático. Su familia defendió su integridad, asegurando que ella solamente se dedica a la creación de contenido digital y al comercio de moda.
Narcocultura y redes sociales
Este caso expone la compleja relación entre la fama en redes sociales y el crimen organizado. Autoridades federales examinan también su tienda, «Nicholette Shop», por vender mercancía alusiva a Joaquín «El Chapo» Guzmán. La narcocultura permea peligrosamente en las aspiraciones de los jóvenes sinaloenses, quienes a menudo quedan atrapados en el fuego cruzado. Organismos de derechos humanos exigen garantías de seguridad para evitar que más creadores de contenido se conviertan en botín de guerra.