Alonso, más cerca que nunca de Vettel


Lejos de la propaganda y de la divulgación siempre interesada, la realidad permitía decretar una sentencia. Si los signos no engañaban y la Fórmula 1 mostraba un punto de lógica, el circuito de Montreal en la isla del río San Lorenzo debía impulsar a Ferrari y penalizar a Red Bull. Alberga en sus entrañas de larguísimas rectas y sectores de rotundos frenazos el contenido que alegra la vida en la F-1: la igualdad, la pelea, la competencia entre los mejores. Alonso logró su mejor presencia en la parrilla, segundo, y Ferrari vinculó a su progreso el tercer puesto de Massa. El cavallino más potente del curso. Y hasta ahí las buenas noticias. El reverso de la moneda consistió en que Vettel obtuvo su sexta "pole" en el peor escenario escenario posible para Red Bull. [Así hemos contado la clasificación]

Cabe la posibilidad del camello por el ojo de una aguja. Aún queda una esperanza de que el Mundial de Fórmula 1 no sea un paseo imperial para Vettel y su Red Bull. La versión optimista del caso reside en Ferrari, en la férrea voluntad de Alonso, en una explosiva salida en la carrera que anule el siempre fiable ritmo del coche del campeón del mundo. Es lo que queda para evitar que el campeonato se convierta en un monólogo total del señor del dedo, esa imagen de Vettel con el índice al cielo que comienza a irritar por cansina.

Ferrari no pudo celebrar la "pole" y no le quedó más remedio que conformarse con el premio de consolación. La segunda plaza de Alonso y la tercera de Massa es el mejor resultado de la escudería italiana desde el gran premio de Monza del año pasado en otro trazado similar al de Canadá: sin curvas rápidas, zapatilla al acelerador y carrusel de frenadas.

"Estamos muy cerca de Red Bull y es mejor resultado del que esperábamos. Estoy muy contento", se felicitó Alonso en medio del habitual coro de lamentos que es la post-carrera entre todos los pilotos de la F-1.

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Fue un sábado competente para Alonso y también para su compañero, el siempre inescrutable Felipe Massa. Por primera vez en la temporada, el brasileño se sacudió la saudade que parece atenazarle desde que el asturiano aterrizó en Maranello y ejecutó una sesión que rozó la brillantez. Sólo 18 milésimas de desventaja recordaron a aquel piloto que en 2008 conseguía "poles" como churros y estuvo a punto de ganar el título que para siempre le arrebató aquella curva de Timo Glock. Alonso le endosó otro rejón en el espejo (un parcial de 7-0), pero al menos se vio a Massa peleando por algo grande.

Vettel volvió a enseñar el dedo después de unos cuantos sudores fríos. "Hemos ganado terreno desde el año pasado. Es un gran paso, pero la batalla principal es mañana", apuntó el germano imbatible de sábado. Se espera lluvia en Montreal en un porcentaje máximo. Eso equivale a coches de seguridad en escena, reagrupamientos y cambio de estrategias respecto a los neumáticos blandos que Pirelli ha importado a Canadá. "Habrá diferentes condiciones en la pista y ojalá podamos meter presión a Red Bull", cuenta Alonso, siempre al quite. Salvo que Button diga lo contrario, como gran especialista en sacar tajada de los ríos revueltos, la carrera está servida en un duelo entre Vettel y los Ferrari.

El reingreso al volante le sentó de perlas a Pedro Martínez de la Rosa. Acostumbrado al volante del McLaren en el simulador de Woking, gestionó con probada solvencia su examen a bordo del Sauber. Sobrepasó la ronda inicial y reposó en el emplazamiento que le correspondía, la Q2, puesto 17, por delante del pelotón de eliminados habitual y muy cerca de su compañero Kobayashi. Peor día lució Jaime Alguersuari, eliminado en la Q1 por segunda vez consecutiva. ABC.es

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